🚴 El ciclista que lo tiene todo
Primero aparece un casco. Después unas zapatillas con aspecto de no servir para caminar. Más tarde llega un culotte cuyo precio resulta difícil de explicar en una cena familiar. Y un buen día, sin previo aviso, el salón alberga una bicicleta que cuesta más que el coche con el que se transporta.
Es entonces cuando la pareja descubre que convivir con un ciclista es una disciplina deportiva propia.

Los diez mandamientos para convivir con un ciclista
Hay aficiones que ocupan tiempo. Otras ocupan espacio. El ciclismo tiene la extraordinaria capacidad de ocupar ambas cosas a la vez. Si compartes tu vida con un ciclista, estos mandamientos pueden ayudarte a sobrevivir.
I. Amarás la bicicleta por encima de todas las cosas
No es una simple bicicleta. Es "la flaca", "la máquina", "mi compañera de batallas" o cualquier otro nombre que resultaría preocupante en otro contexto.
II. No tomarás en vano la frase «solo salgo un rato»
Su significado real oscila entre dos y seis horas. Los expertos siguen investigando.
III. Santificarás las mañanas de fin de semana
Mientras el resto del mundo descansa, el ciclista considera las siete de la mañana una hora absolutamente razonable para empezar una ruta.
IV. Honrarás el culotte y el maillot
Aunque cuesten más de lo que parece lógico pagar por tan poca cantidad de tela.
V. No cuestionarás las compras ciclistas
Toda adquisición tiene una justificación técnica imposible de rebatir: "Ahorraré peso." "Ganaré comodidad." "Era una oportunidad."
VI. No cometerás el error de preguntar cuánto costó exactamente
Hay respuestas que es mejor no conocer si se desea mantener la paz en el hogar.
VII. No codiciarás los fines de semana libres
Porque cuando no hay salida programada, hay marcha cicloturista. Y cuando no hay marcha, hay que limpiar la bicicleta.
VIII. No discutirás con la meteorología
El ciclista consulta el tiempo más veces al día que muchos agricultores y algunos meteorólogos profesionales.
IX. Escucharás con atención el relato de cada ruta
Aunque todos los relatos contengan los mismos ingredientes: viento, puertos, café, sufrimiento y un compañero que atacó donde no debía.
X. Recordarás que después de cada salida vuelve más feliz
Quizá cansado. Quizá lleno de barro. Quizá con ganas de comprar otra bicicleta.
Pero vuelve feliz.
Y al final, ese suele ser el mejor motivo para seguir cumpliendo los mandamientos.
Mandamiento extra
XI. Tendrás paciencia infinita (y la casa como los chorros del oro).

FAQ: La pareja del ciclista responde
¿Es normal que un ciclista tenga más culottes que pantalones?
Sí. De hecho, muchos consideran que un pantalón vaquero es una prenda exclusivamente social.
¿Por qué tiene varias bicicletas si solo puede montar una a la vez?
Porque, según él, cada una tiene una función específica. Según el resto de la humanidad, todas tienen dos ruedas y pedales.
¿Qué significa exactamente «solo salgo un rato»?
Es una medida de tiempo exclusivamente ciclista cuyo valor real todavía no ha sido determinado por la ciencia.
¿Por qué consulta el tiempo veinte veces al día?
Porque las previsiones meteorológicas de las 10:00 pueden ser radicalmente distintas de las de las 10:05.
¿Es cierto que hablan de vatios durante las comidas?
Sí. También de desnivel acumulado, pulsaciones, desarrollos y cubiertas. Aprenderás esos conceptos sin haberlos estudiado jamás.
¿Hay algún regalo perfecto para un ciclista?
No. Siempre existe la posibilidad de que el modelo que has comprado pese siete gramos más de lo deseable.
¿Cuándo deja un ciclista de querer mejorar su bicicleta?
Buena pregunta. Los investigadores llevan décadas estudiándolo sin resultados concluyentes.
¿Qué hago cuando llega de una ruta y empieza a enseñar fotos?
Asiente con interés y recuerda que cada fotografía de una carretera vacía tiene para él un enorme valor sentimental.
¿La bicicleta entra en las vacaciones familiares?
La bicicleta ya está en las vacaciones familiares. La verdadera pregunta es si el resto de la familia también entra.
¿Existe vida después de convivir con un ciclista?
Sí. De hecho, muchas parejas desarrollan resistencia, paciencia y capacidad de negociación dignas de un deportista de élite.
¿Y qué obtiene la pareja a cambio?
Escuchar la misma historia tres veces: la versión rápida, la versión detallada y la versión técnica.
Pregunta final: ¿merece la pena convivir con un ciclista?
Normalmente sí. Porque pocas personas vuelven a casa tan cansadas, tan llenas de barro y tan felices por algo tan simple como dar pedales.

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Soy ciclista. Mira mi camiseta.